Una Vida más sencilla


Camino a la Lentitud

Cuando todo se complica, cuando las prisas, el agobio y el estrés inundan nuestras vidas necesitamos una chimenea, una válvula de escape que nos deje respirar. Para unos el deporte, para otros el viajar, para mi leer, escribir y crear.

Estas son las válvulas que me han llevado al encuentro que tuvimos ayer «El arte de simplificar», una vida más sencilla camino a la lentitud.

FullSizeRender 7Un encuentro necesario en el que poder expresar y dejar salir aquello que bulle en nuestro interior sin dejarnos respirar, sin orden ni concierto, sin ni siquiera saber qué es, pero que cuando sale, cuando ve la luz, entre todos lo acogemos y le damos un lugar.

Eso fue lo que ocurrió ayer cuando después de abordar el tema de qué es simplificar la vida y cómo podemos conseguirlo, nos pusimos unas gafas que nos permitiesen ver desde fuera nuestra realidad, en definitiva una nueva mirada que me haga plantearme de qué estamos llenando nuestro espacio y nuestro tiempo, reflejo de lo que también llevamos por dentro y llenamos nuestra mente y nuestra vida.

¿Cómo llenamos nuestro Espacio?

FullSizeRender 10No fue difícil dar un paseo con estas gafas, desde que nos despertamos hasta que nos vamos a acostar, para ver que nuestras vidas se han convertido en un contínuo acumular. Somos acumuladores incansables de todo. de lo que necesitamos para poder vivir bien pero también de aquello que necesitamos en el pasado pero que ya es caduco e innecesario o de aquello que guardamos por si algún día yo o alguien cercano a mi lo pudiese necesitar. En definitiva, nos convertimos en trasteros, en camiones de mudanza repletos de cosas paseando por nuestras vidas, con cosas sin sentido que nunca más volveré a usar. Gastando las pocas fuerzas y energías que tenemos en portarlas para nada, literalmente «Para Nada», convirtiéndonos en verdaderos esclavos de algo que sin darnos cuenta nos tiene encadenados a un peso que no podemos llevar.

¿Cómo llenamos nuestro Tiempo?

Tampoco fue difícil ver en qué llenamos nuestro tiempo, en darnos cuenta de cómo nos sobrecargamos de tareas, de obligaciones y de compromisos que nos obligan a vivir cada día a un ritmo más acelerado sin dejarnos disfrutar de lo que hacemos, paseando como máquinas andantes por la vida sin más. Pero las máquinas tambien se rompen. El estrés y la ansiedad también llegan a nuestras vidas y muchas veces nos inundan y se instalan sin previo aviso, sin pedir permiso para entrar, sin haber sido invitados. A veces se convierten en polizones molestos que tenemos que llevar, en inquilinos ocupas, que no podemos echar.

Pero lo que no saben es que hay algo que puede acabar con ellos y hacerlos marchar, tan fácil y tan difícil como volver a la lentitud, llevar una vida más calmada, más serena, más sencilla aprendiendo a priorizar. No darle cabida a todo sino solo a lo verdaderamente importante y esencial.

Es momento de pensar de qué llenamos nuestras vidas y qué dejamos entrar, qué pasa por ellas y qué dejamos marchar. Si queremos simplificar nuestras vidas, en el amplio sentido de la palabras es momento de:

Organizar, Ordenar y Limpiar

Dónde se quedó disfrutar de la nada, del silencio, de pararse y contemplar, de dar un paseo mientras sientes el viento en tu cara, de calentarte las manos mientras escuchas los chasquidos del fuego. Dónde se quedó aquello de salir para oler la tierra mojada y el olor de la lluvia, de escuchar el canto de un pájaro al despertar. De tener en tus manos y saborear un pan recien hecho. En definitiva tiempo para ti, para pasar por la vida saboreándola y disfrutándola con nuestros sentidos. En definitiva:

«Tiempo para vivir, tiempo de calidad»

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